Consultoría logística, reorganización de layout e infraestructura de almacenamiento para elevar la capacidad proyectada en más de 135 % sobre los mismos 700 m², sin ampliar el área.
La empresa operaba dos almacenes de 350 m² cada uno para repuestos, consumibles del terminal, EPP, útiles de oficina, lubricantes, máquinas y activos sobredimensionados. La distribución no seguía una lógica operativa, gran parte de los materiales se almacenaba en el piso y existían estructuras fabricadas sin memoria de cálculo disponible. Stock desarrolló una consultoría integral para rediseñar ambos espacios, definir nueva infraestructura y elevar la capacidad proyectada de almacenamiento en más de 135 %.
Los dos almacenes cumplían una función crítica dentro de la operación portuaria: abastecer al terminal con materiales de mantenimiento, seguridad, operación y soporte administrativo. Sin embargo, la distribución había evolucionado sin un criterio integral de almacenamiento, ubicación y flujo.
En ambos espacios convivían materiales de naturaleza muy distinta: repuestos, consumibles, EPP, lubricantes, útiles de escritorio, máquinas y activos de grandes dimensiones. La operación estaba desbordada de capacidad no porque el área fuera insuficiente, sino porque el espacio disponible no se aprovechaba de manera eficiente. El almacenamiento en piso, la falta de zonificación y los racks no estandarizados reducían la capacidad útil y dificultaban la localización rápida de los materiales.
Las familias de materiales no estaban organizadas según uso, rotación, dimensiones o procesos.
La configuración dificultaba ubicar rápidamente los materiales y mantener un inventario controlado.
El almacenamiento en piso y la falta de infraestructura adecuada limitaban el uso del volumen disponible.
Algunas estructuras habían sido fabricadas sin una memoria de cálculo que sustentara su capacidad.
Rediseñar ambos almacenes para ordenar las familias de materiales, mejorar la ubicación y el control del inventario, aprovechar el espacio vertical, optimizar los flujos y definir una infraestructura segura, técnicamente sustentada y acorde con el presupuesto de inversión.
Stock desarrolló el rediseño a partir de la información real de la operación. El objetivo no era únicamente instalar más racks, sino construir una solución coherente con los materiales, la demanda, los procesos y el crecimiento esperado del terminal.
Agrupación por familias, uso, rotación y condiciones de manejo.
Áreas para repuestos, EPP, lubricantes, consumibles y activos especiales.
Aprovechamiento del espacio horizontal y vertical disponible.
Recorridos más claros para ingreso, ubicación, preparación y entrega.
Separación de materiales y revisión técnica de estructuras existentes.
Selección de soluciones compatibles con el presupuesto del cliente.
El rediseño reorganizó los dos almacenes como espacios complementarios, con criterios de ubicación definidos para cada familia de materiales y sistemas de almacenamiento acordes con sus dimensiones, pesos, rotación y frecuencia de acceso.
Redistribución de áreas, pasillos y posiciones para ordenar los materiales y facilitar su ubicación.
Separación de repuestos, consumibles, EPP, útiles, lubricantes, máquinas y activos sobredimensionados.
Definición de racks y soluciones específicas para aprovechar el volumen disponible de forma segura.
Espacios diferenciados para máquinas y activos que no podían tratarse como materiales convencionales.
Recorridos más directos para recepción, almacenamiento, preparación y entrega de materiales.
Configuración orientada a identificar ubicaciones y mejorar la trazabilidad de las existencias.
Como parte del enfoque de inversión, no se descartó automáticamente toda la infraestructura existente. Las estructuras potencialmente aprovechables fueron revisadas junto con un ingeniero estructural y solo se consideró su reutilización cuando la evaluación determinó que podían integrarse de forma segura. La reutilización selectiva permitió rescatar activos útiles sin comprometer la seguridad; las estructuras no compatibles quedaron fuera de la propuesta.
La propuesta permitió transformar dos espacios saturados y de difícil control en almacenes organizados con una lógica operativa definida. El incremento de capacidad no se obtuvo ampliando el área, sino rediseñando el uso de los 700 m² existentes y aprovechando de manera más eficiente el volumen disponible.
La mejora de capacidad fue consecuencia de analizar datos, rotación, materiales, procesos, seguridad y crecimiento antes de definir la infraestructura. El proyecto demuestra que un almacén puede recuperar capacidad y control sin aumentar necesariamente su superficie.
El incremento de capacidad corresponde a un resultado proyectado a partir del rediseño.
Stock analiza su operación y desarrolla una solución adaptada a sus materiales, procesos y necesidades de crecimiento.
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